En casa ya hemos probado casi todos los cafés de Manea Coffee y, sinceramente, esto empieza a ser un problema… porque todos están espectaculares. Tienen una calidad brutal y un aroma de esos que te hacen cerrar los ojos y pensar: “vale, hoy el día puede empezar bien”.
No sabría quedarme con uno solo, porque cada café tiene su momento y todos nos hacen disfrutar a su manera. Gary, el último en llegar a la familia, ha entrado fuerte: magnífico, con personalidad y sin pedir permiso. Pero últimamente Abbie se ha convertido en mi compañera de tardes-noches de lectura y estudio.
Mi mujer ya está algo celosa, porque no paro de hablar de lo buena que está Abbie… sobre todo cuando la disfruto en la intimidad, con un libro, apuntes y una taza caliente entre las manos.
Manea Coffee no vende café: crea relaciones peligrosamente intensas.